Aquél
Él dijo -Si piensas en mi la mitad de lo que yo en ti... !Estás jodida!... pero lo dudo mucho- ella sólo atinó a hacer un pequeño gesto con la boca, él nunca supo lo que pasaba por su mente, no quiso preguntar, no le interesaba.
Desde su reencuentro él sabía que no había ningún futuro en aquello, ella tenía otra vida y él seguía siendo él mismo, sabía que lo que fuera que ella sintiera, no sería lo mismo que tiempo atrás y que si una vez más estaban juntos, sería un especie de ajuste de cuentas o emociones, solo eso. No podía ser amor porque si así fuera, ella hubiera aceptado la pureza del sentimiento y los hechos de su nueva vida, y se conformaría con saber de él de vez en cuando, respetando su soledad. No podía ser pasión porque para él, de por sí apático y poco práctico, no había pasión alguna, en estar a medias con alguien que amaba.
No podía ser otra cosa que los “hubieras” y los “¿y si?” o ambos juntos “¿y si hubiera?” solo era eso, disfrazado de un extraño cariño, mezclado con un juego infantil, que a él no le hubiera molestado seguir jugando, si no fuera por todo el amor que sentía por ella.
Terminaron de platicar, se despidieron, justo antes de alejarse, ella le dijo -recuerda que te quiero mucho- como si en ese momento hubiera encontrado el lugar justo del sentimiento que tiene por él; él no contestó nada, después de todo siempre supo el lugar que ocupaba y de alguna forma sintió que aquellas palabras a parte de un poco vacías estaban de más... y así de la misma forma que había entrado, aquél se marchó.
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