A veces pienso en ti

A veces pienso en ti, en tu mirada, tu sonrisa, en tu forma de hablar, tu mal genio, vaya que era malo, pienso en tu cuerpo, tu cuerpo... vaya que era hermoso.

Hay tantas cosas que recuerdo de ti y tal vez sea mi problema pero lo que más recuerdo, son aquellas veces que dijiste o insinuaste que no me querías, que no sentías lo mismo que yo, que querías que me ganara algo, como si tus sentimientos, fueran un premio por mi comportamiento, como si tuviera que hacerte sentir más, como si fueras un premio, sí, así, todo raro.

Eras un poco rara, tal vez por eso me gustabas, por rara, por tonta, por no darte cuenta de lo que sentías, por no aceptarlo... aunque siendo sinceros, es mi culpa, tengo una especial fijación por mujeres hermosas que viven en la negación, en mundos que no corresponden al suyo.

Es triste que a pesar de el hecho, de que supieras que te amaba, esto no fuera suficiente y era mas triste, que nunca supe qué era aquello que había que ganar, aquello que querías o más bien lo triste fue, que nunca me intereso, de hecho, hasta el día de hoy, no me interesa.

Y es que vamos, después de oír "no te quiero" tan tas veces ¿no esperarías que estuviera ahí, como tonto, tratando de ganar algo? ¿O sí? Aunque yo sé, que efectivamente esperabas eso, que te ganara, como un premio, como si necesitara probarte que te merecía, sí, así como tantos estúpidos te acostumbraron, es lo que te gustaba, te gustaba recibir más allá de los hechos, recibir y no dar.

Recuerdo como había días que de la nada decías que eramos novios, yo te oía y te veía y pensaba ¿Qué carajos esta pensando esta mujer? tal vez mi error era no seguir tu juego, tal vez era lo que te desconcertaba, que no dijera nada ¿Qué iba decir? "Ohhh amor de mi vida, que bueno que decidiste que ya somos novios" por favor, siempre te ame igual, no necesitaba que me dijeras nada, debiste dejar que los hechos hablaran, debiste dejar de ser tan idiota, tan idiota que al otro día y sin motivo, más que el hecho de no seguir tu juego, dijeras que mejor fuéramos amigos, siempre amigos, tú eras así, eras la mujer más hermosa y tonta.

Recuerdo una de las pocas veces que platicamos, de ti, de lo que querías, de lo que buscabas y que después de decirme todo lo que te gustaría en un hombre, yo pensaba "¿Y que carajo haces aquí? ve a buscar a esa persona, en lugar de perder el tiempo aquí, con alguien que claramente no es lo que idealizas" porque con aquellas descripciones que me dabas, era claro que yo no era ese alguien, tal vez sólo estabas siendo tú, un poco malvada, como a veces eras, tratando de molestarme (todavía no te dabas cuenta, que nunca le regalaría ese poder a nadie) o ta la vez era alguna de esas veces donde eramos amigos y estabas siendo sincera, en fin, después de terminar tu larga lista de aptitudes, te pregunte ¿Y tú qué ofreces? y me dijiste "nada" y es que así eras tú, no ofrecías nada.

No ofrecías nada, yo no era tu tipo, tú no me querías, eramos "amigos" "a veces" y sin embargo, seguíamos viéndonos, por costumbre, por soledad, por comodidad, porque coincidíamos momentáneamente, en aquel espacio y tiempo, por algo, por lo que sea,

¿Sabes? En aquellos tiempos yo estaba muriendo, de mil maneras, en incontables formas, me sentía débil, tan débil, tan solo, tan enfermo, demasiado solo y no quería sentir eso y siempre estuve enamorado de ti y nunca te lo oculte y tú te comportaste como una idiota, porque creías que te amaba siempre estaría para ti y estábamos ahí estabas ahí, tú la que no me querías, yo que de alguna forma te amaba, tú la que no ofrecía nada, yo que pedía que dejaras de ser una niña mimada, tú la que estaba cerca, no se que hacías cerca, cerca pero no tan cerca, por lo menos no como hubiera querido, ni siquiera tan cerca como tú querías, estabas ahí y sentías ¿sabe dios qué, por mi?

Volvías, siempre volvías, tal vez te sentías como yo o tal vez, yo era una especie de distracción para tus ratos libres, para que no pensaras en alguien más o para reconfortarte porque tu persona ideal, no era tan ideal o a lo mejor era otra cosa, algo que no tengo capacidad de comprender.

Recuerdo aquel día yo quería dejar de morir, por lo menos un poco, quería sentirme vivo, un poco más normal, un poco como toda la gente, esa gente que va de aquí para allá y tiene a una persona especial y le llama amor, corazón, cariño, mi vida, aquel día quería estar cerca de alguien, sólo sentir un poco de empatía, por mi, cercanía con alguien, quería estar cerca de ti, acariciar tu espalda mientras dormías, como muchas veces lo había hecho, te amaba, te llame y espere, pensé que sería como otras veces, que no vendrías pero para mi sorpresa llegaste y te bese y dejaste que te besara y te bese más y fue algo hermoso, se sentía bien pero tú siempre tenias esta manía de controlar y querías controlar todo y  hablabas y decías que hacer, eras egoísta, siempre lo fuiste, debí parar no lo hice, no me importaba que fueras egoísta, de hecho aquel día yo que quería ser egoísta y lo fui, te desnude, te bese, te acaricie, te veías hermosa, no sólo te veías hermosa, eras tan hermosa, físicamente hermosa.

Debí detenerme en aquel momento, cuando te veías como una pintura, como si el mejor pintor renacentista hubiera pintado guiado por algún tipo de ayuda divina, tan hermosa, tan tú, en ese momento debí detenerme y decirte, que no era el momento, que nunca lo sería, que eramos otra cosa, que eramos egoístas, que no teníamos nada, que te tenias que ir, debí decir no, porque a pesar de que eras todo lo que quería, no estaba listo y tu tampoco, yo estaba muriendo por dentro y sí, necesitaba de ti pero también necesitaba un poco de compasión, un poco de amor, yo hubiera sido todo lo que tu querías, sólo necesitaba un poco de aquello que tenias guardado, eso que no sé para quien guardabas, un poco de tu amor.

Seguimos porque de alguna forma así debía ser, ese día, estaba tan cansado, tenía tanto dolor, creía que moriría pero quería estar contigo, por mi egoísmo porque no tenía certeza de lo que iba pasar al otro día, después de todo estaba muriendo pero me mantenía en pie, el hecho de que estabas ahí y de que quería estar contigo, cerca de ti, muy cerca, aquel día,te quería.

Ese día fue, tan íntimamente incorrecto, tan raro, hermoso en muchas formas pero tan raro y tu lloraste y no sabía por qué, y aquel día, al verte llorar, al no tener explicación de nada, termine de morir.

Después de ese día nada entre nosotros fue igual y creo que estuvo bien, desde hace mucho los dos queríamos que fuera diferente y lo fue.

Seguimos viéndonos pero algo cambio, nos acercamos más en cierta forma pero nos alejamos en otra y con el tiempo terminamos distanciándonos y ahora tengo tanto sin saber de ti y esta bien, lo sé, es sólo que, a veces pienso en ti.

Comentarios