Ejercicio literario #2
Recuerdo la última vez que lloré con mis padres, en ese entonces vivía con ellos, esa noche me encontraba en mi habitación, por alguna extraña razón quise ir a ver como se encontraba mi padre, pues desde hacía años su cáncer lo molestaba y en esos días era más más cotidiano el dolor que él sentía día y noche, él que siempre fue muy necio y no toma sus medicamentos para el dolor y cuando los toma lo hacía de forma muy esporádica, decía que no le gustaba tomar medicamentos porque cuando los necesitara ya no le iban a hacer efecto.
Entré a su habitación y él y mi madre lloraban en silencio, cuando ves una escena como esa, de inmediato sabes la razón, y en esos momentos te gustaría que fuera por cualquier otra tontería, que ojala se estuvieran peleando diferencias, por cosas de esas que la gente común encuentra como excusa para no ser feliz, cualquier otra cosa, algo distinto, pero no... lloraban por él dolor que él tenía, dolor, pero no era dolor físico, mi padre siempre supo soportarlo, prefería hacer cualquier cosa antes de decir me siento mal, sólo lo oí quejarse cuando estaba durmiendo, pero no era por ese tipo de dolor, más bien era como dolor del corazón, porque tanto él como mi madre, no soportaban la idea de que la vida se acabara de una forma tan avisada, tan anticipada de cierta forma, un tanto más veloz, efímera y predicha que la norma.
Fue difícil para mi, para mis hermanos, para la familia, para mi mamá, pero a pesar de considerarme una persona sumamente empatica, no logro imaginarme lo difícil que fue para para mi mamá o para mi santo padre, pasar por este proceso, proceso que fue tan veloz y a la vez lento, 7 años y varios meses, que son pocos pero son muchos cuando se vive con dolor, esperando los días, pensando si hoy al despertar se sentirá mejor o peor.
Ese día lo único que pude hacer fue recostarme a su lado y estar un rato con él, con ellos, lloramos un rato, en silencio sin hablar, no había mucho que decir, siempre falta palabras para ciertos momentos pero por lo menos estuve ahí un rato con él a su lada y lo apapache como se merece, lo bese esperando que mis besos ayudaran a disminuir el dolor, como sus besos me ayudaban cuando yo era pequeño, quería regresar un poco de todo el amor que me dio, quería que de alguna manera todo el cariño que tenía guardado dentro de mi se transformará en algo beneficio para él, por todo el amor que me dio, que nos dio, a mi, a mi familia, amor que sigo sintiendo cuando lo recuerdo.
No me agradó mucho aquel día porque hay momentos en que a pesar de las buenas intenciones, no puedes hacer nada, pero así es la vida regrese a mi habitación y dormí, era todo lo que podía hacer.
Mi padre murió un año y meses después de aquel día, todavía pienso que me faltaron besos por dar y abrazos por repartir, pero así es la vida.
Entré a su habitación y él y mi madre lloraban en silencio, cuando ves una escena como esa, de inmediato sabes la razón, y en esos momentos te gustaría que fuera por cualquier otra tontería, que ojala se estuvieran peleando diferencias, por cosas de esas que la gente común encuentra como excusa para no ser feliz, cualquier otra cosa, algo distinto, pero no... lloraban por él dolor que él tenía, dolor, pero no era dolor físico, mi padre siempre supo soportarlo, prefería hacer cualquier cosa antes de decir me siento mal, sólo lo oí quejarse cuando estaba durmiendo, pero no era por ese tipo de dolor, más bien era como dolor del corazón, porque tanto él como mi madre, no soportaban la idea de que la vida se acabara de una forma tan avisada, tan anticipada de cierta forma, un tanto más veloz, efímera y predicha que la norma.
Fue difícil para mi, para mis hermanos, para la familia, para mi mamá, pero a pesar de considerarme una persona sumamente empatica, no logro imaginarme lo difícil que fue para para mi mamá o para mi santo padre, pasar por este proceso, proceso que fue tan veloz y a la vez lento, 7 años y varios meses, que son pocos pero son muchos cuando se vive con dolor, esperando los días, pensando si hoy al despertar se sentirá mejor o peor.
Ese día lo único que pude hacer fue recostarme a su lado y estar un rato con él, con ellos, lloramos un rato, en silencio sin hablar, no había mucho que decir, siempre falta palabras para ciertos momentos pero por lo menos estuve ahí un rato con él a su lada y lo apapache como se merece, lo bese esperando que mis besos ayudaran a disminuir el dolor, como sus besos me ayudaban cuando yo era pequeño, quería regresar un poco de todo el amor que me dio, quería que de alguna manera todo el cariño que tenía guardado dentro de mi se transformará en algo beneficio para él, por todo el amor que me dio, que nos dio, a mi, a mi familia, amor que sigo sintiendo cuando lo recuerdo.
No me agradó mucho aquel día porque hay momentos en que a pesar de las buenas intenciones, no puedes hacer nada, pero así es la vida regrese a mi habitación y dormí, era todo lo que podía hacer.
Mi padre murió un año y meses después de aquel día, todavía pienso que me faltaron besos por dar y abrazos por repartir, pero así es la vida.
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