Luna rota

Me gusta la luna cuando se ve como hoy, rota y roja.

Me gusta su color, me gusta su forma, pero me gusta más porque me recuerda aquella vez que me dijeron -Mira la luna y piensa en mi, no importa donde te encuentres, a las 10 de la noche, mira la luna, yo haré lo mismo, mirare la luna y sabrás que estoy pensando en ti, y tú estarás pensando en mi-.

-Wow que pinche romántico- pensé en aquel momento, en ese entonces leía muy poco, luego descubrí que era un recurso muy utilizado por los escritores para dar un toque romántico, en cualquier historia, "mira la luna" si hubiera tenido ese conocimiento, las cosas hubieran sido distintas, por favor, lean, nunca habrá desperdicio en ello.

Pero retomando, qué puedo decir, le salio bien a la canija, muy bien. Aquella vez viaje a Mérida Yucatan en la despedida fue cuando me dijo aquello de la luna, ya estando en Mérida conocí una jovenzuela muy bella, se llamaba Dulce, cosa hermosa, le gustaba el atletismo y quería ser cantante, nunca la oí cantar, pero por su voz me imagino que lo hacia muy bien, tenía una voz como su nombre, nos vimos si acaso 3 días, era amiga de mis primas, fuimos al cine, afortunadamente la sala del cine estaba llena así que teníamos que separar el grupo y me la robe para estar sólo con ella, en ese momento no tenía prisa, había algo de ambas partes que se sentía tan bien que no había prisa, en toda la película sólo nos tomamos de la mano y fue muy pinche hermoso, podría describirlo pero no les regalare mi momento.

Cuando salimos perdimos a mis parientas, era de noche buscamos un lugar lindo, la estruje en mis brazos me acerque a ella, olía hermoso, cuando iba a besarle, la maldita luna apareció en el fondo, sí, una luna rota y roja -¡Pinche luna! ¿Porque ahora?- pensé.

No bese a Dulce, amaba mucho a aquella canija que me contó aquello de ver la luna, aquella canija que hizo que por las noches buscara la luna, aquella canija que seguramente leía más que yo, aquella que me pidió que a las 10 de la noche buscará la luna para saber que estábamos pensando el uno en el otro. Aquella luna me recordó a la canija.

Dulce no entendió lo que pasó, ahora que lo pienso nunca le dije que tenía novia porque nunca salió al tema, pero pienso que nunca salió al tema porque nunca me acordé de ella jajajaja, nunca me acordé hasta ver la maldita luna.

Recuerdo que al otro día hablé por teléfono con la canija y le pregunte si había visto la luna, me dijo que ¡NO! -Maldita sea- pensé, me dijo que se había quedado dormida, jajajajaja, la risa es porque se que no fue así, ella nunca se durmió tan temprano.

Así de teto fui así de teto soy, nunca investigue que hizo aquella canija aquel día para no pensar en mi a través de la luna, pero creo que hasta hoy no me interesa.

De Dulce, lo último que supe fue que vino a concursar a la ciudad de México a algún concursos de canto o algo así, no supe como le fue, se caso y tuvo un hijo, hija o algo, creo.

A veces cuando miro la luna me gusta pensar en Dulce, su cuerpo estrujado al mio, sus ojos grandotes, su olor y la cara que puso cuando no se consumo aquel beso, y sí también pienso en esa canija que hizo que buscará la luna a las 10 de la noche para que recordara que ella estaba pensando en mi.

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