El día que deje de esperar

Estaba sentado en algún Starbucks de la ciudad, sin nada que hacer, pero aquella general mañana esperaba que pasara algo en particular, no se porque, tal vez porque llevaba yendo 3 sábados seguidos a ese lugar, me sentaba, pasaba una o dos horas escribiendo, tomaba un café negro, como se debe tomar un café, y luego me iba, y esa rutina al parecer me comenzaba a aburrir, tal vez la aburrición es lo que generaba que yo esperara algo, eran las 11:20 am llevaba una hora en aquel lugar y creía que no iba suceder nada mas, por que como ya lo dije, estaba comenzando a aburrirme.

Note que alguien me estaba mirando 1.70m moreno, feo pero algunas amigas habrían dicho que interesante, maldita sea pensé, debieran mirarme mujeres, todavía no llego a los 40 no tengo la minina intención de explorar lo 360 grados de mi sexualidad, en fin, no le preste mucha atención porque después de todo, soy una persona que llama mucho la atención así que seguí en lo mio.

Pasaron unos minutos, cuando entro una hermosa jovenzuela, vaya que jovenzuela, vaya que mujer, morena, muy bien torneada, se veía desde lejos que, vaya que iba al gimnasio, traía unos leggins que de lo bien que amoldaban pareciesen pintados, una sudadera que a pesar de lo holgada dejaba ver que había una hermosa cintura y una firme delantera, me miro y le regrese la mirada 4 segundos, que supiera que había interés, luego seguí en lo mio.

Cuando más abducido estaba en mi cuaderno, en aquel bonito arte de escribir por escribir, me gusta escribir en cuaderno con pluma, por si tenían la duda, regularmente también me coloco unos audífonos con cancelación de ruido, que puedo decir, me gusta oír la música lo más a gusto posible, a un nivel no demasiado alto y esta es la única forma en que se puede hacer, si no estas en tu casa, de lo contrario tienes que subir demasiado el volumen de los audífonos para que silencie el ruido de fondo, que hay en cualquier lugar publico, en fin estaba absorto en lo mio cuando vi una sombra acercándose, que sea la morena por favor, pensé, me quite los audífonos sin levantar la mirada para quien fuera a interactuar conmigo pensara que poseo un sexto sentido, comencé a oír todo el ruido del local, voces dispersas, ruidos de ventiladores, refrigeradores, máquinas de café, la horrible música de elevador que salia de las bocinas ambientales del establecimiento, enderece completamente la espalda para que se lucieran mejor mis hombros, para eso voy al gimnasio ¿saben? me comportaba como el gran macho alfa que soy, y poco a poco levante la mirada, para acentuar el impacto del momento, tratando de arrasar el mundo con mi personalidad...

...para acabar pronto, era aquel wey, me pregunto que si era de no se donde, dijo un nombre, algo que empezaba con E y terminaba con XIL, paresia nombre de medicina, seguro era algún laboratorio medico, maldita sea pensé, con voz tranquila pero bastante fuerte le respondí, ¡porque no eres mujer! no lo mire mas de 2 segundos, que tal fuera gay y pensara que quería con él, como no dije nada más y seguí en lo mio, pienso que entendió que no era quien buscaba, si es que buscaba a alguien y se fue.

Seguí escribiendo y pensando que cuando esperas que pase algo, pues pasa, ja ja ja, por eso es mejor actuar ya que cuando esperas, no hay control de lo que pasara.

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